Fermentación y conservación

Alimentación Viva, nuestra evolución con las bacterias

Podríamos pensar que la única manera de obtener una fuente vegetal no perecedero son las latas o los congelados de supermercados. Y la realidad es que estas vienen con ciertos conservantes y acidulzantes que no son beneficios para la salud.

Tomado del libro de Sandor Katz, El arte de la fermentación

Desde tiempos remotos, el hombre ha tenido la necesidad de conservar comida para el invierno, cuando no había que cosechar; y con esa necesidad, comenzó a utilizar su creatividad para conservar comida.

Dentro de esta sabiduría milenaria, podemos encontrar diferentes formas de conservación de vegetales, los encurtidos, las salmueras, los fermentos, el secado, mermeladas, almíbar etc…

En esta ocasión quiero hablar de los fermentos; la fermentación pre digiere los alimentos, lo que los hace más fáciles de digerir, aumenta la biodisponibilidad de los nutrientes; y en muchos casos, la fermentación añade nutrientes y elimina antinutrientes o tóxinas.

Los fermentos con bacterias productoras de ácido láctico vivas son especialmente buenas para la salud digestiva y el sistema inmunitario.

Hay nuevas investigaciones que han dejado establecido que las bacterias gastrointestinales influyen sobre las respuestas inmunitarias productivas en los pulmones y la importancia de la microbiota comensal en la regulación de la mucosa respiratoria.

Las bacterias de nuestro sistema, pueden mejorarse con las bacterias de los alimentos.

La reciente guerra contra las bacterias, el mundo estéril y procesado, hace que cada vez sea más lejana esa información genética que nos ha permitido evolucionar; porque si, evolucionamos con las bacterias, con las plantas y con todos los seres. No podemos despojarnos de esa información. Después de todo, un producto que garantiza que elimina el 99% de las bacterias, no va a elegir que bacterias eliminar; así que acaba con todas ellas, incluso las que resultan beneficas para nuesra salud.

Cambiar nuestra dieta por una dieta viva, rica en bacterias puede alimentar esas reservas genéticas en nuestros intestinos, para mejorar nuestra capacidad metabólica, nuestra función inmunitaria, y otras muchas funciones.

Recordemos que la vida nunca es tan sencilla como para solo estar limitada a dos especies interrelacionadas.

Cultivemos una conciencia biófila, desde experimentar con fermentos, alimentos y bebidas vivas con todas esas comunidades bacterianas y fúngicas necesarias; y cultivando así una consciencia de todos los seres como una unión co-evolutiva. Desafortunadamente la vida moderna, nos ha alejado como especie de la naturaleza, de los animales, de las plantas, los hongos; del mundo natural.

La fermentación es un modo tangible y accesible para cultivar consciencia de esas relaciones.

En los próximos días te estaremos compartiendo algunas recetas de alimentos y bebidas fermentadas y vivas que pueden ayudarte a generar ese ecosistema intestinal que ayude a tu sistema inmunitario; y el de todos.

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